Para consultas sobre taxonomía, protocolos de campo o acceso a la base de datos de la Estación EEMELE, dispones de los siguientes canales.
Consultas generales, solicitudes de colaboración y envío de observaciones.
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Respondemos a consultas por correo electrónico en un plazo máximo de 48 horas laborables. Las llamadas telefónicas se atienden de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 (hora peninsular). Para incidencias técnicas relacionadas con la plataforma web, el tiempo de resolución estimado es de 24 horas.
Nos centramos en coleópteros de las familias Cerambycidae (como el gran capricornio del roble) y Lucanidae (como el ciervo volante). Ambas son clave en la descomposición de troncos caídos en bosques templados de frondosas y coníferas.
Depende de la especie y las condiciones ambientales. Por ejemplo, las larvas de Cerambyx cerdo pueden desarrollarse entre tres y cuatro años dentro de la madera, mientras que las de Lucanus cervus completan su ciclo en dos o tres temporadas. La humedad del sustrato es el factor que más influye en la duración.
Al alimentarse de madera muerta, las larvas aceleran la descomposición y liberan nutrientes como fósforo y potasio que enriquecen el suelo. Además, sus galerías airean la madera y facilitan la entrada de hongos micorrícicos, esenciales para los árboles vivos.
Realizamos seguimientos directos en parcelas experimentales de bosques templados, como el hayedo de Montejo o los abetales del Pirineo navarro. Medimos la biomasa degradada, analizamos la microbiota intestinal de las larvas y registramos la morfología mandibular con microscopía electrónica.
Sí, es fundamental. Nuestros datos muestran que la presencia de troncos caídos mantiene poblaciones estables de coleópteros saproxílicos y favorece el reciclaje de carbono y nitrógeno. Recomendamos conservar al menos un 10% del volumen de madera muerta en las masas forestales explotadas.
Sí, la plataforma incluye fichas taxonómicas, protocolos de muestreo y artículos detallados sobre el ciclo de vida de cada especie. Todo el material está pensado para su uso en formación universitaria y gestión forestal.
Desde la localización del ejemplar hasta la publicación de los datos taxonómicos, cada fase sigue un protocolo riguroso de campo y laboratorio.
Identificación de árboles caídos con signos de galerías larvales. Toma de muestras de corteza y madera en parcelas fijas de bosque templado.
Aclimatación de larvas en cámaras con humedad y temperatura controladas. Registro semanal del desarrollo morfológico y la actividad alimentaria.
Microscopía de quitina mandibular y caracteres genitales. Comparación con series tipo del banco de referencia EEMELE para confirmar especie.
Extracción de ADN bacteriano del intestino larval. Secuenciación de genes 16S para identificar cepas celulolíticas y ligninolíticas.
Cálculo de la tasa de descomposición de la madera y el flujo de nutrientes. Integración de datos de campo en un modelo de balance de carbono.
Redacción del informe con claves dicotómicas y fotografías de estructuras diagnósticas. Depósito en el repositorio abierto de la estación EEMELE.